¿QUIÉNES SOMOS?

Alcohólicos Anónimos® es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa. Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.
Unicidad de propósito y problemas diferentes del alcohol
Algunos profesionales califican el alcoholismo y la adicción a drogas de 'abuso de sustancias' o 'dependencia química'. Por lo tanto, a veces se introduce a A.A. a gente no-alcohólica y se les anima a asistir a las reuniones de A.A. Cualquier persona puede asistir a las reuniones abiertas de A.A. pero solo los que tienen problemas con la bebida pueden asistir a las cerradas.

Un eminente psiquiatra que sirvió como custodio no-alcohólico de la Junta de Servicios Generales de A.A., hizo la siguiente declaración: “La unicidad de propósito es esencial para el tratamiento eficaz del alcoholismo. El motivo para tener tal exagerado enfoque es el de superar la negación. La negación asociada con el alcoholismo es astuta, desconcertante y poderosa y afecta al paciente, a quien lo ayuda, y a la comunidad. A menos que el alcoholismo se mantenga incesantemente en primer plano, otros asuntos usurparán la atención de todos.”

¿Qué es lo que A.A. hace?


1. Los miembros de A.A. comparten su experiencia con cualquiera que busque ayuda para su problema con la bebida; dan servicio persona-a-persona o “apadrinan” al alcohólico que llega a A.A. sea cual sea su procedencia.

2. El programa de A.A., enunciado en nuestros Doce Pasos, ofrece al alcohólico una manera de desarrollar una vida satisfactoria sin alcohol.

3. Este programa se discute en las reuniones de los grupos de A.A.

a. Reuniones abiertas de orador—abiertas para alcohólicos y no alcohólicos. (La asistencia a una reunión abierta de A.A. es la mejor forma de enterarse de lo que A.A. es, lo que hace, y lo que no hace.) En las reuniones de orador, los miembros de A.A. “cuentan sus historiales.” Describen sus experiencias con el alcohol, cómo llegaron a A.A., y cómo han cambiado sus vidas como resultado de A.A.

b. Reuniones abiertas de discusión—un miembro habla brevemente sobre su experiencia con la bebida, y luego dirige una discusión sobre la recuperación en A.A. o acerca de cualquier problema relacionado con la bebida que cualquier persona quiera plantear.

(Las reuniones cerradas son para los A.A. o para cualquiera que pueda tener un problema con la bebida.)

c. Reuniones cerradas de discusión—se realizan igual que las discusiones abiertas, pero sólo para alcohólicos o posibles miembros de A.A.

d. Reuniones de Pasos (normalmente cerradas)—discusión sobre uno de los Doce Pasos.

e. Los miembros de A.A. llevan también reuniones a las instituciones de tratamiento y correccionales.

f. Se puede pedir a los miembros de A.A. que hagan reuniones informativas acerca de A.A. como parte de los programas A.S.A.P. (Proyecto de Acción de Seguridad con respecto al Alcohol) y D.W.I. (Manejar bajo los efectos del alcohol). Estas reuniones acerca de A.A. no son reuniones regulares de los grupos de A.A

Qué es lo que A.A. no hace. A.A. no:

1. Da a los alcohólicos la motivación inicial para recuperarse.

2. Trata de persuadir a los alcohólicos para que se hagan miembros

3. Patrocina ni participa en investigaciones

4. Guarda registros de asistencia ni historiales

5. Está afiliada a “consejos” ni a agencias sociales

6. Vigila ni trata de controlar a sus miembros

7. Hace pronósticos ni diagnósticos médicos ni psicológicos

 

8. Provee servicios de desintoxicación ni de enfermería, hospitalización, medicinas, o cualquier tratamiento médico o psiquiátrico

9. Ofrece servicios religiosos ni organiza/patrocina retiros

10. Participa en la educación acerca del alcohol

11. Proporciona servicios de vivienda, alimentación, ropa, dinero, trabajo, ni demás servicios de asistencia social

12. Ofrece servicios de consulta doméstica ni profesional

13. Acepta dinero por sus servicios, ni contribuciones de fuentes no A.A.

14. Suministra cartas de recomendación a las juntas de libertad condicional, abogados, funcionarios de los tribunales

Miembros procedentes de los programas de la corte y de las instituciones de tratamiento
En los últimos años, los grupos de A.A. han dado la bienvenida a muchos miembros nuevos procedentes de los programas de los tribunales y de las instituciones de tratamiento. Algunos han llegado a A.A. voluntariamente; otros, bajo cierto grado de presión. En nuestro folleto “Cómo cooperan los miembros de A.A.,” aparece lo siguiente:

No podemos discriminar en contra de ningún posible miembro de A.A., incluso en el caso de que dicha persona, hombre o mujer, se una a nosotros presionada por un juzgado, por un patrón o por cualquier otra entidad.

Aunque la fuerza de nuestro programa se basa en la naturaleza voluntaria de nuestra calidad de miembros de A.A., en un principio muchos de nosotros asistimos a las reuniones porque nos vimos forzados a ello por otra persona, o por nuestra propia intranquilidad interior. Pero nuestro continuo contacto con A.A. nos enseñó cuál era la verdadera naturaleza de nuestra enfermedad... A.A. no está interesada en quién lo envió. Lo que le preocupa es el bebedor problema... No podemos predecir quién se va a recuperar, ni tampoco tenemos autoridad para decidir cómo otro alcohólico debe tratar de recuperarse.

Prueba de asistencia a las reuniones
Algunas veces, los tribunales piden una prueba de asistencia a las reuniones de A.A.

Algunos grupos, con el consentimiento del posible miembro, hacen que el secretario del grupo de A.A. firme o ponga sus iniciales en el papel suministrado por el tribunal. La persona enviada presenta una identificación y manda por correo el papel al tribunal como prueba de asistencia.

Otros grupos cooperan de diferentes maneras. No hay un procedimiento fijo. En qué forma y hasta qué punto un grupo participa en este proceso depende completamente del grupo en particular.

Esta prueba de asistencia a las reuniones no forma parte del procedimiento de A.A. Cada grupo es autónomo y tiene el derecho de elegir si quiere o no firmar los papeles de los tribunales. En algunas áreas los asistentes presentan ellos mismos la prueba de asistencia, a solicitud de quien los envía, y de esta manera evitan la ruptura de anonimato de los miembros de A.A.

Conclusión


El objetivo primordial de A.A. es llevar su mensaje de recuperación al alcohólico que busca ayuda. Casi todos los tratamientos del alcoholismo tratan de ayudar al alcohólico a mantener su sobriedad. Sea cual sea el camino que sigamos, todos tenemos el mismo destino, la recuperación de la persona alcohólica. Juntos podemos hacer lo que ninguno de nosotros puede hacer solo. Podemos servir como fuente de experiencias personales y como un sistema de apoyo constante a los alcohólicos en recuperación.

UNA BREVE GUÍA A ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

El alcoholismo está reconocido como un gran problema de salud. En Colombia es la tercera causa de muerte, después de las enfermedades del corazón y el cáncer  y no perjudica solamente a los alcohólicos. Sus efectos hacen daño a otras personas  en el hogar, en los lugares de trabajo, en las carreteras. Cada año el alcoholismo cuesta a la comunidad millones de dólares. Entonces, ya sea que usted llegue o nunca llegue a ser alcohólico, el alcoholismo puede afectar su vida. Lo invitamos a leer atentamente esta breve guía que contiene información muy valiosa para Usted.

Yo soy responsable . . .
Cuando cualquiera, donde quiera,
extienda su mano pidiendo ayuda,
quiero que la mano de A.A. siempre esté allí.
Y por esto: yo soy responsable.
 
Alcohólicos Anónimos® es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.
• El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.
• AA no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.
• Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.
Copyright © por “The A.A. Grapevine, Inc.” reimpreso con permiso.

El alcoholismo está reconocido como un gran problema de salud. En Colombia es la tercera causa de muerte, después de las enfermedades del corazón y el cáncer  y no perjudica solamente a los alcohólicos. Sus efectos hacen daño a otras personas  en el hogar, en los lugares de trabajo, en las carreteras. Cada año el alcoholismo cuesta a la comunidad millones de dólares. Entonces, ya sea que usted llegue o nunca llegue a ser alcohólico, el alcoholismo puede afectar su vida.
Hemos aprendido mucho sobre cómo se puede reconocer y detener el alcoholismo. Pero, hasta ahora, nadie ha descubierto un medio de prevenirlo, porque nadie sabe por qué algunos bebedores llegan a ser alcohólicos. Los médicos y los científicos interesados no se han puesto de acuerdo en cuanto a la causa (o las causas) del alcoholismo.
Por lo tanto, A.A. se concentra en ayudar a los que ya son alcohólicos, para que puedan dejar la bebida y aprender a llevar una vida normal y feliz, sin alcohol.

¿Qué es el alcoholismo?


Como A.A. lo ve, el alcoholismo es una enfermedad. A.A. cree que los alcohólicos no pueden controlar su forma de beber porque están enfermos, de cuerpo y mente (o de las emociones). Si no dejan la bebida, el alcoholismo casi siempre empeora.
La Asociación Médica Norteamericana y la Asociación  Médica de Gran Bretaña, las organizaciones principales de médicos de estos países, también han dicho que el alcoholismo es una enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?


No todos los alcohólicos tienen los mismos síntomas, pero muchos en las varias etapas de la enfermedad muestran estas señales: descubren que sólo el alcohol les hace sentirse seguros de sí mismos y cómodos con otra gente; a menudo, quieren “sólo un trago más” al fin de una fiesta; esperan con ansia las ocasiones de beber y piensan mucho en ellas; se emborrachan cuando no tienen la intención de hacerlo; tratan de controlar su forma de beber, cambiando tipos de licores, tomando la decisión de no beber o haciendo promesas solemnes; beben furtivamente; dicen mentiras sobre cuánto y con qué frecuencia beben; esconden botellas; beben en su lugar de trabajo (o en la escuela); sufren de lagunas mentales (es decir, no pueden recordar lo que dijeron o hicieron la noche anterior); beben por la mañana, para aliviar la resaca, los sentimientos de culpabilidad y el miedo; dejan de comer y así sufren de desnutrición; contraen cirrosis del hígado; tiemblan violentamente, alucinan o tienen convulsiones al carecer de alcohol.

¿Qué es A.A.?


Alcohólicos Anónimos es una comunidad mundial de hombres y mujeres, que se ayudan los unos a los otros a mantenerse sobrios. Ofrecen la misma clase de ayuda a toda persona que tiene un problema con la bebida y quiere hacer algo para resolverlo. Puesto que todos son alcohólicos, los miembros se entienden de una manera singular. Saben cómo es sufrir de esta enfermedad y han aprendido a recuperarse en A.A.
Los miembros de A.A. dicen que son alcohólicos hoy  aunque no hayan tomado un trago desde hace muchos años. No dicen que están “curados”.
Una vez que un individuo ha perdido su capacidad de controlar la bebida, nunca puede estar seguro de poder beber sin peligro — o, en otras palabras, nunca puede convertirse en uno “que fue” alcohólico o en un “ex-alcohólico”. Pero en A.A. puede hacerse un alcohólico sobrio, un alcohólico en recuperación.

 

¿Cómo ayuda A.A. al alcohólico?


Por el ejemplo y la amistad de los alcohólicos en recuperación en A.A., los nuevos miembros son motivados a mantenerse alejados de la bebida “un día a la vez”, como lo hacen los A.A. En vez de “jurar renunciar para siempre a la bebida” o preocuparse por si van a estar sobrios mañana, los A.A. se concentran en no beber ahora mismo, hoy.
Al no dejar entrar el alcohol en su organismo, los principiantes cuidan de un aspecto de la enfermedad  el cuerpo tiene la oportunidad de sanar. Pero, recuerde: hay otros aspectos. Si van a mantenerse sobrios, es imperativo que tengan también una mente sana y emociones sanas. Para hacer esto, empiezan a arreglar sus pensamientos confundidos y sus sentimientos tristes, siguiendo los “Doce Pasos” de A.A. hacia la recuperación. Estos Pasos sugieren ideas y acciones que pueden guiar a los alcohólicos a una vida feliz y útil.
Para mantenerse en contacto con otros miembros y para enterarse del programa de recuperación, los nuevos miembros asisten regularmente a las reuniones de A.A.

¿Quién pertenece a A.A.?


Como otras enfermedades, el alcoholismo afecta a todo tipo de gente. Por consiguiente, los hombres y las mujeres de A.A. son de todas las razas y nacionalidades, de todas las religiones o de ninguna religión. Son ricos y pobres y de ingresos medios.
Trabajan en todas las profesiones, como abogados y amas de casa, profesores y camioneros, camareras y miembros del clero.
A.A. no mantiene una lista de miembros, pero los grupos informan del número de personas que componen cada uno. Usando estas informaciones, se calcula que hay más de 2,000,000 de miembros en A.A.


¿Quién dirige A.A.?


A.A. no tiene un verdadero gobierno. Cada grupo puede desarrollar sus propias costumbres y maneras de celebrar reuniones, con tal de que no perjudiquen a otros grupos o a A.A. como un todo. Los miembros eligen un coordinador, un secretario y otros servidores de grupo. Estos servidores no le dan órdenes a nadie; principalmente, su cometido es procurar que las reuniones transcurran sin dificultades.
En la mayoría de los grupos, se eligen nuevos servidores dos veces al año.
Pero el grupo individual no está aislado del resto de A.A. Así como lo hacen los miembros de A.A., los grupos de A.A. también se ayudan los unos a los otros. Les enseñamos tres medios por los cuales los grupos se ayudan:
1. Los grupos de la misma área establecen una oficina central u oficina de intergrupo.
2. Grupos de todas partes comparten sus experiencias, escribiendo a la Oficina de Servicios Generales en la ciudad.

¿Cuánto cuesta ser miembro de A.A.?


Los principiantes no pagan honorarios para ser miembros, y los miembros no pagan cuotas.
Pero sí se necesita el dinero para algunas cosas: alquilar la sala de reunión, comprar café y otros refrescos, comprar libros, folletos y revistas de A.A. Por lo tanto, normalmente se hace una colecta en la reunión, y los miembros contribuyen lo que puedan o deseen dar. Los grupos contribuyen dinero también para mantener las oficinas centrales, la Oficina de Servicios Generales y otras actividades de A.A. Los miembros de A.A. nunca son pagados por la ayuda que prestan a otros alcohólicos. Su recompensa es algo mucho mejor que el dinero es su propia salud. Los A.A. se han dado cuenta de que la mejor manera de mantenerse sobrios es ayudar a otros alcohólicos.

¿Qué es lo que A.A. NO hace?


1. A.A. no organiza campañas de promoción para tratar de persuadir a alcohólicos a que se hagan miembros. A.A. es para los alcohólicos que quieren lograr su sobriedad.
2. A.A. no vigila a sus miembros para comprobar que no beben. A.A. ayuda a los alcohólicos a ayudarse a sí mismos.
3. A.A. no es una organización religiosa. Todos los miembros pueden formarse sus propias ideas sobre el sentido de la vida.
4. A.A. no es una organización médica; no proporciona ni medicamentos ni consejo siquiátrico
5. A.A. no dirige hospitales, departamentos de hospital o sanatorios; no suministra servicios de cuidado.
6. A.A. no está afiliada a ninguna otra organización. Pero A.A. coopera con organizaciones que combaten el alcoholismo. Algunos miembros trabajan en estas organizaciones  pero por cuenta propia, no como representantes de A.A.
7. A.A. no acepta dinero de fuentes ajenas, privadas o del gobierno.
8. A.A. no ofrece servicios de asistencia social; no suministra alojamiento, comida, ropa, trabajo o dinero. A.A. ayuda a los alcohólicos a mantenerse sobrios para que puedan conseguir estas cosas por sí mismos.
9. Alcohólicos Anónimos es fiel al “Anónimos” de su título. No quiere que se revelen los nombres de sus miembros por la radio, la TV o la prensa. Y los A.A. nunca revelan los nombres de otros miembros a personas de afuera. Pero los miembros de A.A. no están avergonzados por serlo. Solamente quieren motivar a otros alcohólicos a que vengan a A.A. para buscar ayuda. Y no pretenden ser héroes o heroínas sólo por cuidar de su propia salud.
10. A.A. no suministra cartas de recomendación a autoridades de libertad condicional, abogados, oficiales jurídicos, patrones, agencias de asistencia social, etc.

Los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos


1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos


1. Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de A.A.
2. Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza. No gobiernan.
3. El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.
4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos  o  a  Alcohólicos Anónimos considerado como un todo.
5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.
6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.
7. Cada grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio, el internet y el cine.
12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.

¿HAY UN ALCOHÓLICO EN SU VIDA?

Si alguno de sus seres queridos tiene un problema con la bebida, este folleto le puede facilitar a usted información sobre un sencillo programa de recuperación. Por medio de su ayuda, más de un millón de personas que en una época bebían en demasía llevan hoy vidas cómodas y productivas sin el alcohol.
Durante cinco décadas, Alcohólicos Anónimos ha estado trabajando con éxito, con hombres y mujeres de todas clases y con los antecedentes más diversos. Antes de ingresar en A.A., la mayoría de estos individuos había tratado de controlar la bebida por sí mismos, y únicamente después de haber fracasado en su intento repetidas veces, llegaron a reconocer que eran impotentes ante el alcohol. Al principio, no se podían imaginar una vida sin beber y seguramente no querían admitir que eran alcohólicos. Sin embargo, con la ayuda de otros miembros de A.A., aprendieron que no tenían que beber. Descubrieron que la vida sin alcohol no sólo es posible, sino que además puede ser feliz y muy gratificadora.

A menudo, a las personas más allegadas a un alcohólico les resulta sumamente difícil ver y admitir que alguien a quien tienen cariño, puede ser un alcohólico. Les parece que tal cosa no puede ser verdad. Ansiosos de negar la gravedad del problema, puede que por algún tiempo confíen en las promesas del alcohólico. No obstante, viéndole faltar repetidamente a su palabra, y enredarse cada vez más en dificultades, se ven obligados a reconocer la verdad.

Entonces comienza la búsqueda desesperada de una solución. Creyendo que todo su amor y todos sus esfuerzos para ayudar han sido en vano, se sienten desolados. Si alguna vez se ha sentido usted así, le llenará de esperanza conocer la experiencia de los esposos y esposas, parientes, amantes y amigos de miembros de A.A. que, habiendo sentido lo mismo una vez, han visto a los bebedores problema a quienes aman, librarse de la compulsión por la bebida.

En este folleto, encontrará respuestas a muchas preguntas hechas por multitud de personas, tanto antes como después de que el alcohólico ingresara en A.A. Si los bebedores problema se ríen ante la idea de que tienen dificultades con el alcohol, o si se resienten cuando se les hacen sugerencias parecidas, las siguientes páginas pueden ayudarle a usted, explicándole lo que puede y no puede hacer. Si el alcohólico ya se ha unido a A.A., la siguiente información le ayudará a entender la forma de vida de nuestra comunidad.

Quizás la mejor descripción corta de lo que es y lo que hace A.A., es el breve "Preámbulo", que por costumbre se lee al comienzo de cada reunión de A.A. Dice:

Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.

A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.

Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.

Comprendiendo su Problema


Actualmente más de un millón de hombres y mujeres han dejado de beber en Alcohólicos Anónimos. En esta cifra esta incluida una amplia variedad de gente, desde adolescentes hasta octogenarios. De esta variedad, se ve claramente que A.A. ha podido ayudar a mujeres, hombres, personas de edad avanzada, jóvenes, ricos, pobres, tanto a los que tienen mucha educación como a los que no tienen ninguna.

Este, como todos los libros y folletos de A.A., no está basado en la teoría sino en la experiencia  la experiencia de las personas cercanas a los alcohólicos, que saben lo que es vivir con ellos. Si estas personas pudieran hablar con usted, tal vez le dirían: "Conocemos las dificultades con que se tropieza. Sabemos lo desconcertante que es vivir con un bebedor problema, ver las relaciones íntimas desgarradas por la ira y los conflictos irracionales, ver trastornarse la vida familiar, ver cómo el dinero se gasta, no en necesidades, sino en licores o en hospitalizaciones relacionadas con el alcoholismo, ver crecer a los hijos en circunstancias anormales, imprevisibles. Pero todos nosotros sabemos que, si la persona a quien usted quiere reconoce su problema y verdaderamente desea dejar de beber, hay una solución que ha surtido efecto para nuestros seres queridos, y también puede surtir efecto para los suyos."

A pesar de los problemas que el alcohol ha causado, puede que usted no quiera admitir que un ser amado es un alcohólico. Tal vez un bebedor problema, esto sí; pero no un alcohólico. Puede que la palabra tenga para usted demasiadas connotaciones desconcertantes. Aunque el alcohólico admita serlo, usted puede, no obstante, tratar de negarlo. Muchas personas han tenido estos mismos sentimientos hacia un ser amado, hasta que reconocieron que el alcoholismo es una enfermedad  hecho confirmado ahora por la medicina. Anteriormente, las personas cercanas al alcohólico podían pensar que, de alguna manera, ellos mismos tenían la culpa. No sabemos cómo ni por qué comienza el alcoholismo; pero las relaciones adultas de años posteriores aparentemente influyen poco en su gravedad o en su progresión. El alcoholismo, como la mayoría de las enfermedades no contagiosas, es propiedad única del desafortunado que la padece. Nadie ni lego ni científico tiene un conocimiento exacto de su causa.

El Alcohólico Puede Recuperarse

El alcohólico es un individuo que padece de una enfermedad para la cual no se conoce curación alguna  es decir, ninguna curación que les haga posible beber con moderación por un largo período de tiempo, como puede una persona no alcohólica. Debido a que es una enfermedad —una compulsión física más una obsesión mental por la bebida el alcohólico tiene que aprender a mantenerse completamente alejado del alcohol para poder llevar una vida normal.

Fundamentalmente, el alcoholismo es un problema de salud una enfermedad física y emocional más que una cuestión de insuficiente fuerza de voluntad, o debilidad moral. De la misma forma que sería insensato culpar a la víctima de diabetes de caer enfermo por una falta de fuerza de voluntad, también lo sería echar la culpa al alcohólico por su enfermedad, o considerar su forma de beber como un vicio.

El alcoholismo sigue diversos caminos. Algunos miembros de A.A. bebieron descontroladamente desde su primera copa. Otros fueron lentamente progresando hacia el beber desenfrenado. Algunos beben todos los días. Otros pueden abstenerse durante largos períodos, para después lanzarse precipitadamente a una juerga desenfrenada. Estos últimos se conocen como bebedores "periódicos".

Algo que todos los alcohólicos parecen tener en común es que, con el tiempo, su manera de beber empeora. No existe ninguna evidencia segura de que una persona que bebía alcohólicamente haya podido volver al moderado beber social por mucho tiempo. No se puede ser "un poco alcohólico". Ya que la enfermedad progresa por etapas, algunos alcohólicos manifiestan síntomas extremos más que otros. No obstante, una vez que cruzan la frontera del alcoholismo, los bebedores problema no pueden volver atrás.

¿Qué Puede Hacer?

Ahora que sabe que más de un millón de bebedores problema han logrado su sobriedad en A.A., puede que se impaciente por "hacer algo" por ese alcohólico cercano a usted. Puede que le desee explicar que el alcoholismo es una enfermedad y recomendarle que lea nuestra literatura y que se dirija inmediatamente a la reunión más cercana de A.A.

A veces, esta manera de tratar el problema tendrá éxito. Después de haber leído algunos folletos o libros de A.A., muchos bebedores problema llaman a la oficina local de A.A., empiezan a asistir a reuniones, y dejan resueltamente atrás sus días de bebedor. Sin embargo, la mayoría de los alcohólicos activos no están deseosos de recurrir a A.A., ni listos para hacerlo sólo a petición de un ser amado. La costumbre de beber está fuertemente arraigada en la personalidad, y a menudo la compulsión por la bebida les hace rechazar cualquier ayuda. Admitir ser un alcohólico, por evidente y sencillo que parezca, supone comprometerse a hacer algo para remediarlo. Muy frecuentemente, un componente de la enfermedad es la creencia por parte del alcohólico de que es necesario beber para hacer frente a la vida. En la mente confusa del alcohólico, la necesidad de beber puede parecerle una cuestión literalmente de vida o muerte.

¿Cuál es el momento oportuno?

No es fácil saber cuándo un alcohólico está "listo" para A.A. No todos los alcohólicos descienden al mismo estado físico o mental antes de buscar ayuda. Como esquema general, los alcohólicos se pueden clasificar en las cuatro categorías siguientes:

lª Estas personas parecen ser solamente bebedores fuertes. Puede que beban diariamente o con menos frecuencia, y sólo ocasionalmente en grandes cantidades. Gastan demasiado en licor y pueden estar empezando a retrasarse física y mentalmente, aunque se nieguen a reconocerlo. Su comportamiento es a veces molesto; pero pueden, no obstante, seguir insistiendo en que pueden aguantar el alcohol, y en que es esencial para su trabajo. Se ofenderían, probablemente, si alguien les tildara de alcohólicos. En esta etapa, puede que se estén acercando a la línea que separa al bebedor social del compulsivo. Algunos pueden tener capacidad para moderar su beber o para dejar de beber completamente. Otros pueden cruzar aquella línea, perdiendo cada vez más su capacidad para controlarse, y llegar a ser alcohólicos.

2ª En esta etapa, los bebedores no pueden ejercer control sobre su manera de beber, y empiezan a preocuparse por ello. Sin poder abstenerse de la bebida, aun cuando lo quieren, la gente de este grupo a menudo manifiesta una total falta de control cuando beben, e incluso pueden admitirlo al día siguiente. No obstante, están seguros de que "la próxima vez será diferente." Ahora los bebedores emplean varios "mecanismos de control": beber sólo vino y cerveza; beber solamente los fines de semana o durante ciertas horas del día o de la noche; elaborar una fórmula para espaciar los tragos. Puede que tomen una copa "medicinal" por la mañana, para calmarse los nervios. Después de un episodio de beber desenfrenado, sienten remordimientos y quieren dejar la bebida. Sin embargo, en cuanto recobran la salud, comienzan a creer que la próxima vez podrán beber con moderación. Quizás puedan todavía cumplir bastante bien con sus responsabilidades de trabajo o domésticas. Les parece absurda la idea de que su beber probablemente empeorará progresivamente y pueda entrañar la pérdida de su familia, de su empleo, o del cariño que otra gente les tiene. Mientras tanto, dicen que les gustaría dejar de beber. Los que están familiarizados con el programa de A.A. dirían: "Quieren querer dejar de beber."

3ª Estos bebedores han sobrepasado la segunda etapa; han perdido amistades; no pueden quedarse en ningún trabajo; y encuentran arruinadas sus relaciones íntimas. Quizás hayan consultado con médicos; y hayan comenzado el agotador peregrinaje por hospitales y centros de "secado". Se dan perfecta cuenta de que no pueden beber normalmente, pero no pueden entender por qué. Desean sinceramente dejar de beber, pero no pueden. Parece que nadie les pueda ayudar a mantenerse sobrios. Buscando un camino hacia la sobriedad, se vuelven cada vez más desesperados. Generalmente, han probado algún tipo de asesoramiento y quizás alguna dieta especial o terapia de vitaminas y, durante un corto plazo, su condición ha mejorado, pero luego el declive ha seguido. Pierden interés en toda relación social constructiva, en el mundo a su alrededor, y tal vez incluso en la vida. La única emoción que manifiestan con consistencia es la lastima de sí mismos.

4ª En esta última etapa, los bebedores pueden parecer desahuciados. Ya han pasado de una a otra institución. A menudo violentos, cuando beben parecen volverse locos o ajenos a la realidad. Puede que a veces tomen un trago furtivo de camino a casa al salir del hospital. Sufren de alucinaciones alcohólicas  delirium tremens (los D.T.). Llegado este punto, puede que los médicos recomienden que se les interne en una institución. Tal vez ya haya tenido que hacerlo. En cierta medida, estos alcohólicos parecen perdidos. No obstante, la experiencia de A.A. ha demostrado que, por muy bajo que hayan caído en la escala del alcoholismo, son muy contados los bebedores que han perdido la posibilidad y esperanza de recuperación en A.A.  con tal de que quieran recuperarse.

Es posible que a los alcohólicos les cueste algún tiempo reconocer su propia enfermedad. Pueden argumentar que sus problemas son "diferentes" y decir que A.A. no les es necesaria ni deseable. Estos bebedores a menudo insisten en que distan mucho del fondo, y al mismo tiempo lo hacen más y más profundo. O sencillamente siguen insistiendo en que pueden mantenerse sobrios por sus propios medios. Desgraciadamente no pueden, y nunca lo logran.

A todo aquel que tenga cariño a un alcohólico, estas reacciones y evasiones le parecerán una píldora difícil de tragar. La verdad es que nadie puede imponer el programa de A.A. por la fuerza a otra persona. No obstante, si el bebedor a quien usted quiere vacila en buscar la ayuda necesaria, usted puede tomar algunas medidas para contribuir a su recuperación.

Puede adquirir sólidos conocimientos si es posible de primera mano sobre el programa de A.A., para poder estar en óptimas condiciones para ayudarle cuando esté listo para recibir ayuda. Puede informarse sobre el programa escribiendo a A.A. o a los Grupos Familiares de Al-Anon (refiérase a la página l7 de este folleto para las direcciones de correo). En muchos pueblos, las personas cercanas a los miembros de A.A. (o a los que necesitan de A.A.), se reúnen regularmente para intercambiar experiencias y puntos de vista sobre el problema del alcoholismo. Forman parte de lo que se conoce como los Grupos Familiares de Al-Anon. Entre éstos, se encuentran los grupos Alateen, para hijos adolescentes de padres alcohólicos. Al-Anon no está afiliada a A.A., pero ha contribuido sustancialmente a aumentar la comprensión del programa de recuperación de A.A. Su credo nos dice que el alcoholismo es una enfermedad de la familia, y que un cambio de actitud puede facilitar la recuperación.*

La larga experiencia de A.A. nos ha enseñado lo necesario que es tener confianza y mostrar paciencia al animar al alcohólico a que comience su proceso de recuperación. Si el alcohólico responde a su recomendación entusiástica de A.A. negándose incluso a discutir el problema, puede que usted se sienta desolado y resentido. A veces, debido a los trastornos que el alcohólico causa, o a su influencia adversa sobre los hijos, puede que usted decida marcharse, dejándole solo ante su problema. Sin tener dónde recurrir, el alcohólico puede verse motivado a buscar ayuda en A.A. antes de lo que lo haría si usted se hubiera quedado con él o ella. De vez en cuando es necesario ser cruel por un tiempo para poder más tarde ser bondadoso.

Puede que el alcohólico parezca rebelarse contra la idea de A.A., estando al mismo tiempo casi dispuesto a aceptar el ánimo y apoyo que le está dando usted, y a unirse a A.A., o, al menos, a escuchar lo que algunos alcohólicos recuperados tienen que decir acerca del programa. En esta etapa, el alcohólico se siente a menudo perplejo  sabe que tiene que hacer algo para hacer frente a la enfermedad, pero no puede formarse una idea clara de la situación. Los alcohólicos frecuentemente tienen conceptos erróneos sobre A.A. y sobre sus miembros. Por esto, el conocimiento que usted tenga de A.A. puede ser de gran ayuda en este período decisivo. Será capaz de contestar a preguntas, hacer sugerencias y corregir falsos supuestos sobre A.A.

¿Quién Asiste a las Reuniones de A.A.?


Existen más de 97,000 grupos locales de A.A. en el mundo. Por lo general, un miembro asiste regularmente a las reuniones de un grupo cerca de su domicilio; no obstante, todo miembro puede asistir a cualquier reunión de A.A. en cualquier parte. La mayoría de los grupos efectúan dos o más reuniones semanales, algunas "cerradas" (sólo para miembros de A.A.), otras "abiertas" (para cualquier interesado). En estas reuniones, los miembros hablan de sus experiencias con la bebida antes de ingresar en A.A., y explican cómo los principios de A.A. les llevaron a la sobriedad y a un nuevo punto de vista. A través de sus interpretaciones del programa, los miembros veteranos tratan de ayudar tanto a los recién llegados como a sí mismos. Las reuniones son informales, y generalmente deparan oportunidades de tener una tertulia y tomar café sentados alrededor de una mesa, lo que le puede permitir formarse un concepto más claro de la variedad de gente que pertenece a esta comunidad.

Los alcohólicos que no están familiarizados con A.A. pueden creer que la Comunidad es sólo para beodos de mala calaña, habitantes de barrios perdidos, y, por lo tanto, no tiene nada que ofrecerles. La realidad es muy diferente.

La creencia de que A.A. es para vagabundos y desharrapados es sólo en parte acertada  y esta parte es, como mucho, pequeñísima. Aunque es cierto que algunos hombres y mujeres en barrios perdidos o lugares parecidos se sobreponen a una existencia desesperada para lograr su sobriedad y llevar una vida responsable a través de A.A., la mayoría de los miembros de la Comunidad representa a la sociedad en general. Entre ellos se cuentan profesores, gente de negocios y ejecutivos, así como también gente con poca o ninguna educación formal. Un agente de Bolsa y un cirujano fundaron A.A. El alcoholismo no respeta la inteligencia, el talento, la educación o la posición social, y puede afectar tanto a una enfermera o a un médico como a un artista o un escritor.

No es una Organización Religiosa


Tal vez su alcohólico crea que A.A. es una organización evangelista, que recalca la religión y los sermones. De nuevo, la verdad es muy diferente.
A.A. se ha descrito esencialmente como un programa espiritual, y es verdad que no ofrece ayuda material, como lo haría una agencia de asistencia social. Pero no es bajo ningún concepto una organización religiosa. No pide a sus miembros que mantengan ningún credo formal o que hagan ningún rito, ni siquiera que crean en Dios. Sus miembros pertenecen a toda clase de iglesias. Muchos no tienen ninguna afiliación religiosa. A.A. pide solamente que sus miembros mantengan una amplitud de ideas y que respeten las creencias de los demás.

A.A. dice que el alcoholismo, además de ser una enfermedad física y emocional, es también hasta cierto punto un trastorno espiritual. Debido a que la mayoría de los alcohólicos no han podido manejar las cosas por sí mismos, parece que encuentran una terapia eficaz al entregar sus destinos a un poder superior a ellos mismos. Muchos A.A. llaman a este poder "Dios". Otros consideran al grupo de A.A. como el poder en que pueden confiar. La palabra "espiritual" en A.A. puede interpretarse con la amplitud que el individuo desee. En las reuniones de A.A., uno siente, sin duda, un cierto espíritu de unión.

¿Cómo Funciona A.A.?

Hay que destacar el hecho de que el único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Nada más. A.A. no exige juramentos ni compromisos personales de ninguna clase. Durante sus días de bebedores, muchos A.A. hicieron votos solemnes, juramentos de abstinencia, y muchos frecuentemente lograban abstenerse ï¾— sin resultados perdurables. El enfoque de A.A. es más práctico. Se basa en la idea de que cada bebedor problema, en una u otra epoca, ha pasado, por lo menos, 24 horas sin beber. Por esto, los miembros no se comprometen a dejar de beber para siempre, ni por ningún plazo largo de tiempo. Se dan cuenta de que hoy no se puede hacer nada respecto al trago que deseen mañana. Los A.A. se concentran en mantenerse sobrios hoy ï¾— durante estas 24 horas. Del mañana se ocuparán cuando llegue.

Debido a que asistir asiduamente a las reuniones de A.A. desempeña una parte decisiva en el mantenimiento de la sobriedad, los seres queridos de un alcohólico tal vez se preguntarán dónde encajan ellos dentro del programa de recuperación. Algunas de estas personas asisten a las reuniones abiertas de A.A. Les deparan una oportunidad para participar en el viaje del alcohólico hacia una vida sana. Ofrecen también la oportunidad de ver cómo otra gente está respondiendo al reto de vivir con un bebedor problema que ya no bebe. Las reuniones de Al-Anon, anteriormente mencionadas, les ofrecen otras oportunidades para reunirse y hablar de sus problemas con gente que se encuentra en circunstancias similares a las suyas.

Es probable que la mayoría de la gente, al asistir a una reunión de A.A., así como en sus contactos con miembros de la Comunidad, se impresione mucho con la frecuencia con que la gente ríe y con el ambiente de camaradería calurosa y de buen humor que existe. Esto es característico de A.A. Por lo general, los miembros toman su alcoholismo en serio, pero no a sí mismos. Una parte del proceso de recuperación es reírse de las experiencias que una vez le hicieron llorar.

INFORMACIÓN PARA LOS PROFESIONALES

Si usted es un profesional, hay miembros de A.A. dispuestos a cooperar con usted
Profesionales del Cuidado de la Salud
Profesionales de Instituciones Correccionales
Profesionales de Instituciones de Tratamiento
Profesionales de los Medios de Comunicación
Profesionales de Asistencia a los Empleados
Alcohólicos Anónimos tiene muchos miembros y comités de servicio dispuestos para proporcionar a los prContáctenosofesionales información sobre Alcohólicos Anónimos. A.A. tiene una larga historia de cooperación pero no afiliación con organizaciones ajenas y de estar disponible para proporcionar reuniones de A.A. o información sobre A.A. a petición.

Para los profesionales que trabajan con gente que tienen necesidades especiales tenemos materiales y literatura de A.A., videos en Lenguaje por Señas Americano, folletos en formato fácil de leer, y muchas cosas más.

 

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